Despertar la Pulsión Agresiva y la Pulsión Sexual: un enfoque integral para el tratamiento del TOC
En el Centro RDC-IPITIA de Barcelona trabajamos el TOC desde una perspectiva profunda y transformadora que pone el foco en el despertar de dos fuerzas fundamentales de la vida psíquica: la pulsión agresiva y la pulsión sexual. Lejos de entender estos conceptos en un sentido literal o reduccionista, los concebimos como energías vitales necesarias para el desarrollo de una personalidad sólida, libre y creativa.
Nuestra experiencia clínica nos ha mostrado que el TOC no se sostiene únicamente por la presencia de pensamientos intrusivos o rituales compulsivos, sino por una estructura interna dominada por el miedo, la culpa y un superyó rígido y castigador. Este superyó teme especialmente la emergencia de las pulsiones, porque las vive como peligrosas, descontroladas o moralmente inaceptables. Por eso, en nuestro centro abordamos el TOC ayudando a la persona a reconciliarse con estas fuerzas internas y a desarrollarlas de manera sana e integrada.
El TOC y el dominio del superyó rígido
En muchos casos de TOC encontramos una fuerte tendencia a la autoexigencia extrema, al perfeccionismo paralizante y a una responsabilidad sobredimensionada. La persona con TOC suele sentirse excesivamente culpable por pensamientos, deseos o impulsos que interpreta como inaceptables. Aparece entonces un círculo vicioso: cuanto más intenta controlar, reprimir o neutralizar esos impulsos, más fuerza cobran los pensamientos obsesivos y más se consolidan las compulsiones.
El TOC se convierte así en una estrategia defensiva frente al miedo a dañar, ofender, equivocarse o perder el control. Pero en el fondo, lo que suele estar reprimido no es una maldad real, sino la energía vital de la pulsión agresiva y la pulsión sexual, vividas como peligrosas por un superyó inflexible.
Por ello, en nuestro trabajo terapéutico con el TOC no solo intervenimos sobre los síntomas, sino que exploramos la estructura interna que los sostiene. Entendemos que, para que el TOC pierda fuerza, la persona necesita fortalecer su yo y permitirse vivir con mayor autenticidad.
La Pulsión Agresiva: asertividad, decisión y capacidad de confrontación
Cuando hablamos de pulsión agresiva no nos referimos a violencia destructiva, sino a la capacidad de afirmarse en el mundo. La pulsión agresiva es la energía que nos permite decir “no”, defender un límite, tomar decisiones, perseguir objetivos y tolerar que otros puedan molestarse o discrepar.
Muchas personas con TOC tienen grandes dificultades para confrontarse, para expresar opiniones que podrían ofender o para sostener conflictos. Prefieren ceder, callar o adaptarse antes que arriesgarse a generar malestar en el otro. Esta inhibición refuerza el dominio del superyó y alimenta el miedo y la culpa que sostienen el TOC.
En el Centro RDC-IPITIA trabajamos el despertar de la pulsión agresiva como desarrollo de:
- Asertividad.
- Capacidad de decisión.
- Pérdida del miedo a decir una opinión propia.
- Garra para conseguir objetivos.
- Tolerancia al conflicto.
- Capacidad de confrontación sana.
Este trabajo se realiza tanto en el espacio psicoterapéutico como a través de propuestas vivenciales. Las actividades físicas intensas pueden ser una vía privilegiada para ello: deportes de contacto, escalada, surf u otras prácticas donde haya “lucha” simbólica permiten experimentar el propio empuje, la fuerza corporal y la determinación. El cuerpo aprende a sostener tensión, a avanzar pese al miedo, a ocupar espacio. Todo ello tiene un efecto directo en la disminución de la sintomatología del TOC, porque debilita el sometimiento al superyó castigador.
La Pulsión Sexual: sensualidad, creatividad y el Eros (Vida)
La otra gran energía que trabajamos en el tratamiento del TOC es la pulsión sexual, entendida como eros, como impulso hacia el placer, la creatividad y el disfrute. No se limita a la sexualidad genital, sino que incluye la sensualidad, el movimiento placentero, el arte, la capacidad de gozar del propio cuerpo y de la vida.
El superyó rígido que caracteriza a muchas personas con TOC suele desconfiar profundamente del placer. Vivir con espontaneidad, disfrutar sin culpa, dejarse llevar por el deseo o por la creatividad puede generar ansiedad. De este modo, la persona se desconecta de su vitalidad y queda atrapada en el control y la rumiación obsesiva.
En nuestro centro entendemos que el TOC se debilita cuando la persona recupera su capacidad de disfrutar. Fomentamos espacios donde pueda explorarse:
- La sensualidad como conexión con el cuerpo.
- El placer sin culpa.
- La creatividad artística.
- El movimiento libre y expresivo.
- La líbido como energía de vida.
El arte, la danza, la expresión corporal o cualquier actividad artístico/creativa pueden convertirse en canales de transformación. Cuando la persona empieza a experimentar que el placer no destruye, que el deseo no es peligroso y que la vida puede ser disfrutada, el superyó pierde poder. El TOC, que se alimenta del miedo y la prohibición interna, comienza a ceder.
Contrarrestar el miedo y la culpa
El núcleo de nuestro enfoque radica en esta idea: el despertar de las pulsiones contrarresta la tendencia a dejarse guiar por el miedo y la culpa. Allí donde el TOC impone duda, inhibición y autocastigo, el desarrollo de la pulsión agresiva aporta firmeza y determinación; donde el TOC impone rigidez y represión, la pulsión sexual aporta flexibilidad, creatividad y vida.
No se trata de eliminar el superyó, sino de flexibilizarlo. Cuando la persona aprende a integrar su capacidad de confrontar y su derecho al placer, deja de necesitar el TOC como defensa. La energía que antes quedaba atrapada en obsesiones y compulsiones se canaliza hacia proyectos, vínculos y experiencias vitales.
Un enfoque propio en Barcelona
En el Centro RDC-IPITIA de Barcelona trabajamos el TOC desde esta comprensión integradora. Nuestra intervención combina el abordaje psicodinámico con experiencias corporales y vivenciales que permiten encarnar los cambios. No nos limitamos a reducir síntomas, sino que buscamos una transformación estructural: fortalecer el yo, flexibilizar el superyó y permitir que las pulsiones agresiva y sexual encuentren un cauce saludable.
A lo largo de nuestra práctica clínica hemos observado que, cuando la persona con TOC desarrolla mayor asertividad, pierde el miedo a confrontarse y recupera el disfrute y la creatividad, los síntomas disminuyen de forma significativa. El TOC deja de ser el centro de la vida psíquica y pasa a ocupar un lugar cada vez más secundario.
Creemos firmemente que el tratamiento del TOC no puede basarse únicamente en la lucha contra el síntoma. Es necesario despertar la vida que ha quedado encapsulada por el miedo. Cuando la pulsión agresiva aporta fuerza y la pulsión sexual aporta placer y creatividad, la persona recupera su capacidad de elegir, de decidir y de vivir con mayor libertad.
Ese es el eje de nuestro trabajo en RDC-IPITIA: transformar el miedo en energía vital y convertir el TOC en una oportunidad de crecimiento profundo
Damián Ruiz
Barcelona, 23 Febrero, de 2026