¿Por qué se hacen rituales de conducta?

Nuestra metodología de trabajo parte de una comprensión integral y profunda del TOC (Trastorno obsesivo compulsivo), entendiendo que no se trata únicamente de un conjunto de síntomas aislados, sino de la expresión visible de un conflicto psicológico más amplio. A continuación, exponemos los principios que la sostienen.

  1. El TOC no surge de la nada
    Creemos que, en todos los casos, más allá de una posible predisposición genética, existen circunstancias traumáticas o situaciones vitales intensamente ansiógenas que actúan como desencadenantes. El TOC aparece como una respuesta psíquica ante experiencias que el sujeto no ha podido elaborar de otro modo.
  2. El papel de la sobreprotección parental
    La sobreprotección parental, especialmente en etapas tempranas, puede generar miedos, inseguridades y una dificultad progresiva para tolerar la incertidumbre. En muchos casos de TOC observamos historias vitales marcadas por la falta de confrontación con el riesgo, el error o la frustración, lo que deja al individuo mal equipado para afrontar la complejidad de la vida adulta.
  3. El TOC como trastorno de ansiedad
    El TOC es, ante todo, un trastorno de ansiedad. Desde esta perspectiva, la manifestación obsesiva cumple una función similar a la fiebre en una enfermedad orgánica: es un síntoma, no la causa última del problema. Del mismo modo que un médico no se limita a bajar la fiebre sin investigar su origen, entendemos que el abordaje del TOC debe ir más allá del control del pensamiento obsesivo.
  4. Tratar el origen, no solo el síntoma
    Este enfoque implica que no nos centramos exclusivamente en el síntoma obsesivo, sino en aquello que lo genera y lo mantiene. El TOC es una señal de alarma que apunta a conflictos emocionales más profundos que requieren ser comprendidos y trabajados en el espacio terapéutico.
  5. Miedo y culpa como ejes centrales
    En nuestra experiencia clínica, el miedo y/o la culpa están detrás de todo trastorno obsesivo. El TOC se organiza como un intento fallido de neutralizar estos afectos, a través de rituales mentales o conductuales que ofrecen un alivio momentáneo, pero refuerzan el problema a largo plazo.
  6. El objetivo terapéutico
    El objetivo de la terapia no es enseñar al paciente a gestionar el TOC, sino ayudarle a recuperar una vida activa y significativa. Para ello, trabajamos en la generación de actividades y acciones concretas en la vida real que, junto con el diálogo terapéutico, vayan reduciendo progresivamente la sintomatología del TOC.
  7. Devolver al paciente a la vida
    En resumen, nuestra metodología no busca que la persona aprenda a convivir indefinidamente con el TOC, sino devolverla a la vida, a su capacidad de decidir, actuar y tolerar la incertidumbre. No se trata de adaptarse al trastorno, sino de que el trastorno pierda su función y su razón de ser.

Este enfoque sitúa al TOC en su contexto humano y vital, y no únicamente en el plano del control de síntomas, que consideramos insuficiente para una recuperación profunda y duradera.

Damián Ruiz

www.ipitia.com

Barcelona, 22 Enero, de 2026

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