Nuestra metodología de trabajo parte de una comprensión integral y profunda del TOC (Trastorno obsesivo compulsivo), entendiendo que no se trata únicamente de un conjunto de síntomas aislados, sino de la expresión visible de un conflicto psicológico más amplio. A continuación, exponemos los principios que la sostienen.
- El TOC no surge de la nada
Creemos que, en todos los casos, más allá de una posible predisposición genética, existen circunstancias traumáticas o situaciones vitales intensamente ansiógenas que actúan como desencadenantes. El TOC aparece como una respuesta psíquica ante experiencias que el sujeto no ha podido elaborar de otro modo. - El papel de la sobreprotección parental
La sobreprotección parental, especialmente en etapas tempranas, puede generar miedos, inseguridades y una dificultad progresiva para tolerar la incertidumbre. En muchos casos de TOC observamos historias vitales marcadas por la falta de confrontación con el riesgo, el error o la frustración, lo que deja al individuo mal equipado para afrontar la complejidad de la vida adulta. - El TOC como trastorno de ansiedad
El TOC es, ante todo, un trastorno de ansiedad. Desde esta perspectiva, la manifestación obsesiva cumple una función similar a la fiebre en una enfermedad orgánica: es un síntoma, no la causa última del problema. Del mismo modo que un médico no se limita a bajar la fiebre sin investigar su origen, entendemos que el abordaje del TOC debe ir más allá del control del pensamiento obsesivo. - Tratar el origen, no solo el síntoma
Este enfoque implica que no nos centramos exclusivamente en el síntoma obsesivo, sino en aquello que lo genera y lo mantiene. El TOC es una señal de alarma que apunta a conflictos emocionales más profundos que requieren ser comprendidos y trabajados en el espacio terapéutico. - Miedo y culpa como ejes centrales
En nuestra experiencia clínica, el miedo y/o la culpa están detrás de todo trastorno obsesivo. El TOC se organiza como un intento fallido de neutralizar estos afectos, a través de rituales mentales o conductuales que ofrecen un alivio momentáneo, pero refuerzan el problema a largo plazo. - El objetivo terapéutico
El objetivo de la terapia no es enseñar al paciente a gestionar el TOC, sino ayudarle a recuperar una vida activa y significativa. Para ello, trabajamos en la generación de actividades y acciones concretas en la vida real que, junto con el diálogo terapéutico, vayan reduciendo progresivamente la sintomatología del TOC. - Devolver al paciente a la vida
En resumen, nuestra metodología no busca que la persona aprenda a convivir indefinidamente con el TOC, sino devolverla a la vida, a su capacidad de decidir, actuar y tolerar la incertidumbre. No se trata de adaptarse al trastorno, sino de que el trastorno pierda su función y su razón de ser.
Este enfoque sitúa al TOC en su contexto humano y vital, y no únicamente en el plano del control de síntomas, que consideramos insuficiente para una recuperación profunda y duradera.
Damián Ruiz
Barcelona, 22 Enero, de 2026