Damián Ruiz
El Trastorno obsesivo tiene unos claros componentes sintomáticos: rituales mentales o conductuales, pensamientos intrusivos y/o supersticiosos irracionales, dudas continuas y de base una ansiedad muy elevada alimentada por el miedo y/o la culpa.
Pero el TOC, que es un problema psicológico de importancia, no puede servir como mecanismo de defensa o amparo ante realidades personales que no pueden ser asumidas, ni tampoco puede confundirse con personalidades obsesivas que tienen cierta “manía” por el orden o la limpieza.
Pongamos algunos ejemplos. Si una persona dice tener un TOC de orientación sexual, uno de los más comunes, pero ha tenido sexo placentero con alguien de su mismo género, se ha enamorado de alguien de su mismo género, se ha excitado realmente (sin autoestimularse) pensando o viendo imágenes eróticas o pornográficas de personas de su mismo sexo, entonces eso no es TOC. Eso es homosexualidad egodistónica (o bisexualidad), es decir la no aceptación o integración de su orientación sexual.
Y no estoy hablando de suposiciones dialécticas sino de hechos.
Querer convertir eso en un TOC para aliviar la ansiedad lo único que hace es postergar y agravar la posible solución del trastorno.
Porque ¿cuándo sería un TOC?
Cuando por mucho que se haya comprobado no consigue sentir verdadero deseo o excitación (que en la zona genital aparezca cierto hormigueo o que el pene aumente ligeramente su tamaño es debido a la ansiedad no a otra cosa) y cuando no se ha sentido ningún tipo de atracción ni amorosa ni sexual por nadie del mismo sexo.
Remarco que todos somos muy conscientes de cuando alguien de nuestro género es atractivo/a pero la apreciación estética de la belleza no conlleva obligatoriamente el deseo sexual.
Es decir para que sea un TOC la duda debe prevalecer permanentemente ya que cuando es homosexualidad egodistónica normalmente ya se ha pasado a la acción y además esta ha resultado satisfactoria aunque a la persona le cueste integrarlo o admitirlo.
Y ahora vamos al llamado TOC de amores o relacional.
No siempre que alguien ha dejado de sentir atracción o deseo hacia su pareja es porque tiene un TOC de amores o porque de repente cree que puede ser homosexual. A veces es tan sencillo como que ya la persona no siente lo mismo que sentía pero considera que eso no debería ser así.
Para eso estamos los terapeutas para discernir lo uno de lo otro y para que, a través de preguntas y respuestas, podamos constatar si estamos hablando de un TOC o no.
Lo he dicho en decenas de ocasiones, en mi experiencia profesional, nadie que haya padecido verdaderamente un TOC de contenido homosexual ha resultado serlo finalmente. ¿Por qué?
Porque ha presentado todos los síntomas específicos de ese tipo de trastorno.
Cuando no es TOC sino homosexualidad egodistónica, por todo lo dicho anteriormente, el trabajo consiste en ayudar a integrarla y a vivira con total plenitud.
La homosexualidad o la bisexualidad son, algo que no me canso de repetir, una variable minoritaria de la especie humana así como de otras especies. Ni es patológica ni se tiene que curar, porque no hay nada que curar. – Y aquellos que se pregunten por la normalidad de determinadas prácticas sexuales deberían hacerlo también sobre otras prácticas también heterosexuales que son mucho menos frecuente estadísticamente dentro del mundo animal, y en estado salvaje-.
Es el terapeuta, sin prejuicios de ningún tipo quien debe diagnosticar que es un TOC y que no lo es, y para que lo sea debe presentar la sintomatología preceptiva.
Y cuando no lo es, se debe trabajar en otra dirección, la de la integración de la persona.
Barcelona, Julio, 2026